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El Último Tango en París: film erótico de culto

El Último Tango en París está considerada como una de las mejores películas de todos los tiempos. Sus escenas de desnudos y el eje central de la misma, la han catalogado como erótica. Fue una coproducción franco-italiana y se estrenó en 1972, con una aureola de polémica y escándalo. No llegó a mover una gran masa de espectadores si la comparamos con Emmanuelle, otro mito del cine erótico, pero no quedó muy atrás. Estuvo nominada a los Oscar en la sección al “mejor actor” y “mejor director”. Si miramos que su director fue Bernardo Bertolucci y su actor, Marlon Brando, todavía se está preguntando mucha gente porqué no consiguieron la estatuilla. Además, su banda sonora salió de su ámbito cinematográfico, popularizando el tema central creado por el argentino Gato Barbieri, convirtiéndose en superventas durante algunos años.

 El Último Tango en París

La actriz María Schneider encarnó el papel de Jeanne, una chica de 20 años que “prueba” la compañía de un hombre maduro y atormentado, centrando la relación en pura exclusividad y en una continúa experimentación sexual. Como curiosidad, se puede decir que la famosa escena de la mantequilla, con la consiguiente penetración anal, sin consentimiento de la protagonista, llegó a afectar psicológicamente a la actriz, pues y al parecer, la escena no estaba en el guión y fue una ocurrencia de Marlon Brando, casi improvisada. Este dato, su auto reclusión en un centro de salud y su relación sentimental con otra chica, hace preguntar a todo el mundo qué ocurrió durante el rodaje de esa escena improvisada, que hizo llorar de verdad a la actriz y que sembró de polémica las proyecciones en los cines de todo el mundo. Sólo se me ocurre añadir que quizás Marlon Brando llegó a consumar la penetración realmente, pues otra cosa, una simple escena fingiendo un acto sexual, no creo que afectara tanto y de tal modo a María. Cuando volvió al mundo de la escena, rodó más de 30 películas sin contenido erótico.

Escena de El Último Tango en París

Para terminar y como apunte personal, opino que la película habría tenido otra respuesta del público si se hubiese optado por un final alternativo (y que el director seguramente tenía preparado), pero la manía de Marlon Brando de morir en las películas, su genio indudable (para mi el mejor actor de la Historia), prevaleció a cualquier otra idea más racional o comercial, quedando algo “incompleta” o incluso absurda: ¿Jeanne, de 20 años, sensual, provocativa, simpática, amante de la vida, matar a su amante eventual? No me convenció cuando la vi, ni cuando la he analizado con tranquilidad. Por eso casi todas las películas de Marlon son de culto.

 

 

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